Pasos de peatones alejados de mi casa

Para Rodolfo Serrano, queridísimo amigo, que comparte conmigo la devoción por la memoria.

Frío,
y esa inmensidad que supone su cuerpo
alrededor de la carne aún acostumbrada al verano.
Pienso en lo vivido
y la memoria es una grieta donde sobrevive lo imposible.
Ese amor por ti que sigue quieto en el espejo
tan brillante e íntegro como el primer día.
Ahora somos amigos, sí,
pero también amantes que jamás tocarán la piel del otro.
Para algunos somos mitos,
esa bandera en la que todos los adolescentes
quisiesen enjugar su rostro.
Sin embargo,
tú ahora estarás cruzando los pasos de peatones más alejados de mi casa
y yo tomo café como ese héroe que toma un elixir
pensando en la inmortalidad.
No somos más que un hombre y una mujer corrientes
que han agotado sus posibilidades de acceder a lo eterno.

Nota: La imagen que acompaña el poema ha sido creada por una AI que se ha inspirado en el poema de Sonia

← Volver a Poemas