Ponerle humor a las heridas

Llueve,
la inestabilidad atmosférica me hace levantar los ojos de las páginas del periódico.
Me miras.
La meteorología es lo de menos, me digo, te digo.
Hemos escogido mal el restaurante al que ir a comer, me dices.
Paso la siguiente página intentando no pensar mucho en lo que has dicho.
Las tostadas salen veloces de la tostadora
como esos niños que por fin pueden salir a jugar al jardín tras muchos días de fiebre.
Nuestros objetos no han perdido la puntualidad que requieren sus oficios,
pero me siento insegura.
La carne bulle,
la memoria bulle,
la tierra bulle.
Todavía somos animales que saben oler la idiosincrasia de la tierra mojada.

Nota: La imagen que acompaña el poema ha sido creada por una AI que se ha inspirado en el poema de Sonia

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