Recordar es un vicio cada vez más incómodo

Miro la mañana
y no hay en ella las malas intenciones de otros días.
Esos cielos tan negros como monstruos que habitan debajo de la cama.
La memoria está tan limpia como el cielo.
Hoy no quiero recordarte.
Miro a la montaña que limita mis ojos estos días.
Es alta, con la cima tan blanca que deslumbra el aliento que desde allí llega.
Las tostadas arden al entrar en mi boca,
las alejo deprisa,
ya he dicho que hoy no deseo recordarte.
Hay pequeños mosquitos dejando sus huellas encima de la mesa,
pero su baile no me salva de las tentaciones.
Recordar es un vicio cada vez más incómodo,
una pequeña hoguera donde arde la vida que una vez compartimos.

Nota: La imagen que acompaña el poema ha sido creada por una AI que se ha inspirado en el poema de Sonia

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